¿Si supieras que poniendo flores en tu jardín podés ayudar a cuidar el planeta, no las tendrías al menos en una maceta? Esas ganas de cooperar fueron las que motivaron a cientos de personas a sumarse al Gran proyecto girasol (The Great Sunflower), una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por la bióloga norteamericana Gretchen LeBuhn, que busca promover la polinización al tiempo que realiza un mapeo de tipos y cantidades de abejas que hoy habitan en las ciudades.

Es que las abejas no solo producen miel. Esos insectos pequeñitos que suelen causar temor porque “pican” son responsables de la polinización necesaria para la producción del 80% de las hortalizas que todos los días llegan a nuestra mesa. Con el crecimiento de las ciudades, la contaminación y la expansión de la agricultura extensiva de monocultivo y el uso de pesticidas, estas polinizadoras naturales corren peligro de extinción en muchos lugares. Incluso, ya hay zonas en las que han desaparecido, como un pequeño pueblo agrícola de China en donde los agricultores polinizan manualmente por ellas.

Alerta ante esta situación, LeBuhn quería hacer un seguimiento en su país sobre el comportamiento de las abejas en las distintas ciudades. Primero pensó en hacerlo con estudiantes y becarios pero luego tuvo la gran idea de iniciar un emprendimiento en el que cualquier ciudadano pudiera aportar su granito de arena. Así fue como en el año 2007 puso en marcha esta plataforma de ciencia ciudadana que hoy ya cuenta con más de 200 mil participantes de los cuales alrededor de un 10 por ciento aportan datos de manera frecuente.

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¿Cómo logró tanto éxito? Según la especialista, “el sentimiento por querer ayudar” y tener la oportunidad concreta de hacerlo fue uno de los motivos que le manifestaron los seguidores al sumarse a esta iniciativa, que fue cambiando a lo largo del tiempo para obtener mayor participación y resultados: “primero les pedía que observaran las abejas, por tipos de flores, dos veces al mes durante media hora por vez, luego lo cambié a 15 minutos, luego a 5 y por último a dos, es que estar tanto tiempo sin ver una sola abeja es aburrido para cualquiera”, relató LeBuhn.

La especialista se refirió a estos y otros temas vinculados a cómo iniciar y mantener un proyecto de ciencia ciudadana, en una charla informal que ofreció el 10 de junio pasado, en el Centro Cultural de la Ciencia, en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva, invitada por el Centro Steps/Fundación Cenit, en la que participaron una veintena de investigadores y profesionales interesados por replicar este tipo de iniciativas en el país, vinculadas a temáticas propias de nuestras latitudes.

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Durante el encuentro, Valeria Arza, Directora de Fundación Cenit, recordó que aunque se considera que el conocimiento es un bien público no siempre es realmente accesible a todos los ciudadanos y, en este sentido, una de las principales líneas de investigación del Centro Steps trata de analizar y descubrir modos alternativos en los que “la ciencia abierta y la ciencia ciudadana ayuden a fomentar el desarrollo inclusivo y sustentable” en los distintos países denominados en desarrollo, como los de América Latina.