“Ciencia abierta es la producción de conocimiento científico que se realiza de forma colaborativa entre expertos y no expertos, cuyos instrumentos y resultados son puestos en libre disponibilidad”, explicó Mariano Fressoli durante las Jornadas: Proyectos de investigación CIECTI- Resultados 2014, que se desarrollaron en el Instituto de Desarrollo Económico y Social el 19 y 20 de septiembre, organizadas por el Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI), como una instancia participativa y de intercambio entre los distintos proyectos que forman parte de una usina de propuestas que busca estimular la cultura de innovación.

Durante el encuentro, Fressoli explicó que la denominada ciencia abierta pretende establecer una nueva manera de generar conocimiento científico y para lograrlo cuenta con dos dimensiones claves de apertura que pueden atravesar todas las etapas del proceso: las características que adopta la colaboración y los aspectos de apropiabilidad asociados a la generación de bienes comunes.

Asimismo, el especialista repasó los beneficios potenciales de este tipo de iniciativas, tales como promover una mayor eficiencia en la producción de conocimiento científico, aumentar la creatividad mediante la amplificación de la inteligencia colectiva (por ejemplo, abordando de manera novedosa problemas científicos complejos), democratizar el conocimiento (ya que libera el acceso y convocar a más actores a participar en su producción) y ampliar la agenda de investigación hacia problemas alternativos.

Tales beneficios deberían ser maximizados gracias a las oportunidades creadas y herramientas brindadas por las nuevas tecnologías de información y comunicación, tecnologías web (incluyendo redes sociales) y nuevos instrumentos para la generación masiva de datos, como sensores automáticos y drones.

Ciencia Abierta Argentina

Hoy, existen plataformas de datos, recursos educativos y publicaciones abiertas, así como sitios web que facilitan la publicación de notas de laboratorio que rompen y van más allá de las estructuras formales de investigación, generando nuevos espacios en los que prevalezcan las visiones o habilidades complementarias por sobre la pertenencia a la misma comunidad epistémica o laboratorio.

En Argentina, se pueden encontrar experiencias de ciencia abierta en el diseño de los proyectos, en los datos, el análisis realizado, la interpretación de resultados y hasta en la forma en que se decide comunicarlos. Por eso, un grupo de investigación de STEPS liderados por Valeria Arza se dedica específicamente a estudiar este fenómeno y, entre otras actividades, desarrollaron una extensa encuesta a casi mil quinientos investigadores del sistema público de ciencia y tecnología y analizaron siete estudios de caso.

“Con mayor o menor nivel de compromiso y conocimiento sobre ciencia abierta, una proporción muy alta de los investigadores ha demostrado interés en alguna de las prácticas de apertura de conocimiento”, detalló Fressoli y agregó que, además, como resultado de dicha investigación, han realizado una serie de actividades de intervención para entender el potencial de la apertura en ciencias.

En este sentido, adelantó que en base a la difusión de casos concretos en Argentina y de la experimentación con el uso de talleres colaborativos entre científicos y otros actores motivados por un mismo objeto de estudio o intervención, apuestan a crear redes locales que permitan dar lugar a una plataforma de ciencia abierta integrada en el país.