Los laboratorios de fabricación digital (Fab Labs) tienen gran potencial para democratizar el acceso a nuevas tecnologías. Hay un creciente interés por parte de empresas, universidades, e incluso gobiernos locales, en las posibilidades  que los Fab labs ofrecen como nuevos espacios de aprendizaje.  Pero, ¿cómo se implementa este apoyo? ¿Cuáles son los riesgos de estos proyectos? Adrian Smith reflexiona sobre la experiencia de los Ateneos de Fabricación digital en Barcelona en esta nota publicada en The Guardian.