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Taller: El futuro de las semillas (y la agricultura en Argentina): Tecnologías, actores, y derechos de propiedad

25 Noviembre, 2014 @ 9:00 am - 1:00 pm

Argentina está discutiendo una nueva ley de semillas. Hasta hace muy poco, aunque con algunas controversias y disputas, los derechos de propiedad intelectual de semillas – regulados por le ley de semillas – eran aceptados por la mayoría. Sin embargo, a  partir de la creciente participación de grandes empresas multinacionales químicas en el negocio de las semillas y la aplicación de técnicas de ingeniería genética en la mejora vegetal, que se pueden patentar, la situación se complicó; ya que ahora se superponen dos regímenes de propiedad intelectual para las semillas. El que se deriva de la ley de semillas, que se aplica a las mejoras en germoplasma; y el de patentes, que se utiliza para las mejoras hechas utilizando ingeniería genética. Los problemas surgen porque el segundo, a diferencia del sistema que se deriva de la ley de semillas, permite a los que poseen una patente: (i) impedir que se respete el “privilegio del agricultor” (i.e. el derecho de los agricultores a reusar la semilla) y la “excepción a la investigación” (el derecho de los fitomejoradores de usar las semillas registradas como material para nuevas mejoras y registrarlas) , (ii) proteger un rasgo o nueva característica (digamos resistencia al glifosato) en múltiples variedades de semillas e, (iii) impedir que se utilicen las futuras generaciones de la semilla, si la patente cubre un rasgo genético que se propaga de una generación de la semilla hasta la próxima.

Para dar respuesta a este conflicto se inició un proceso de discusión para una eventual reforma de la ley de semillas que data de 1973. Sin embargo, la reforma no ha prosperado dadas las dificultades crecientes que existen  para conciliar todos los intereses y posiciones encontradas en torno a las distintas funciones sociales y económicas que deben cumplir las semillas.

Dinámica del taller

2014-11-25 09.22.58El Centro Steps para América Latina organizó un taller de trabajo para reflexionar acerca de cómo diferentes posibilidades de reforma (o no reforma) de la ley pueden afectar las distintas funciones que presta hoy la semilla a la sociedad. Participaron en el taller alrededor de treinta personas: investigadores de diferentes sectores, representantes de la agricultura familiar, del gobierno, de la sociedad civil, y de diferentes instituciones y empresas relacionadas a las semillas (el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la Asociación de Semilleros Argentinos, la Universidad de Buenos Aires, la empresa Don Mario, GRAIN,  CANPO, Argenetica, Banco de Semillas Ñanderoga, FECOFE, FECOAGRO, BID, BIM, INTA, CIECTI, y la Red de Acción de Plaguicidas de América Latina entre otros).

Se plantearon cuatro escenarios posibles:

  • Escenario 1: Se mantiene el privilegio de los agricultores. Estos pueden re-usar las semillas, pero deben acordar con las empresas que poseen patentes las condiciones en las cuales pueden utilizar las semillas que contienen eventos patentados.
  • Escenario 2: Se restringe la excepción del agricultor, pero no completamente. Los pequeños agricultores, pueden seguir re-usando las semillas, pero los medianos y grandes deben pagar. Ambos deben acordar con las dueñas de patentes el acceso y condiciones de uso de los eventos patentados.
  • Escenario 3: Se mantiene la excepción del fitomejorador: Los mejoradores pueden utilizar las  variedades existentes para hacer investigación y desarrollo y desarrollar y registrar nuevas variedades. Deben acordar con las dueñas de patentes el acceso y condiciones de uso de los eventos patentados.
  • Escenario 4: Se mantiene la excepción del fitomejorador, pero restringida. Se limitan los privilegios de los obtentores de utilizar variedades existentes protegidas por ley de semillas y registrarlas, cuando son esencialmente derivadas de alguna/s existente/s. (i.e. se lleva el sistema de ley semillas en la dirección del sistema de patentes)-

Se discutió en diferentes mesas de trabajo qué pasaría en el año 2030 en cada uno de estos escenarios, con las distintas funciones sociales que prestan las semillas, incluyendo la de ser fuente de: seguridad alimentaria, y diversidad social y económica, servicios tecnológicos para los agricultores industriales, información para la investigación y biodiversidad biológica.

Dos visiones diferenciadas

2014-11-25 09.21.36El debate fue intenso y muy rico. Hubo opiniones encontradas y resultaron evidentes dos visiones bien diferenciadas no sólo en relación a los efectos que diferentes reformas (o no reformas) de la ley tendrán en el futuro de las semillas, sino también acerca del rol económico y social que el sistema agrícola debe cumplir, el tipo de semillas necesarias para que este rol se cumpla, quién debería desarrollar estas semillas y producir los alimentos, de qué manera, con qué tipo de innovaciones, y cuál es la responsabilidad de las políticas públicas, entre otros.

Dentro de la primera visión se entiende que la función primordial de la actividad agrícola es ser fuente de alimentos (suficientes y diversos) para la población donde ésta se realiza. Se priorizan las funciones de fuente de soberanía alimentaria y diversidad genética, social y económica de la agricultura y las semillas. Se entiende que las acciones descentralizadas de pequeños y medianos agricultores independientes, que producen alimentos para las poblaciones donde están localizados, y que hacen mejoramiento asociado a su actividad, y un Estado presente, que investiga y pone a disposición de éstos, los bienes públicos necesarios para desarrollar la actividad – ej. I+D y nuevo conocimiento -, son centrales para un sistema agrícola que sea sustentable en el largo plazo.

La sociedad civil y el Estado son centrales, ya que en esta visión el “mercado” es percibido como una institución con baja capacidad para incentivar que las soluciones vayan en las direcciones deseadas. Se entiende que cualquier cambio en la ley que involucre mayores posibilidades de apropiación de las semillas por parte de algunas empresas (Escenarios 2 y 4) pondrá en peligro las funciones primordiales de la actividad agrícola: dificultará el acceso a las semillas por parte de los pequeños agricultores y favorecerá la concentración de mercado y la mercantilización de las semillas. Asimismo, los bancos de germoplasma o de semillas no son vistos como guardianes de la biodiversidad, ya que “las semillas se mantienen vivas a partir de la gente que las cultiva, no en bancos”.

Por otra parte, si se garantiza el libre acceso por parte de los agricultores y mejoradores a las semillas (al re-uso), las funciones de servicios tecnológicos y de investigación que cumplen las semillas, van a seguir estando, ya que por un lado, el Estado 2014-11-25 09.19.40y los pequeños agricultores podrán seguir haciendo mejoramiento, y por el otro, las empresas privadas tendrán incentivos suficientes para invertir siempre y cuando puedan cobrar por la primera venta de las semillas mejoradas. Es más, se considera que la posibilidad de re-usar la semillas puede incentivar una mayor innovación privada dado que las empresas para poder vender semillas, necesitan desarrollar nuevas variedades más a menudo.

Dentro de la segunda visión, la función primordial del sector agrícola es proveer alimentos para una población mundial en ascenso, y esto solo puede hacerse mediante la producción en gran escala. Argentina es un proveedor mundial de commodities agrícolas, y debe generar los incentivos para que la producción a gran escala de estos commodities se siga expandiendo, y para que se desarrollen localmente los insumos tecnológicos necesarios para que la producción sea eficiente. Para esto es necesario diseñar un sistema que incentive la inversión privada en el desarrollo de servicios tecnológicos para las semillas.

Las empresas mejoradoras de semillas son las que llevan adelante la mayor parte del mejoramiento vegetal o la innovación en servicios tecnológicos para las semillas. Por lo tanto, el sistema debería asegurar que éstas puedan recuperar sus inversiones en I+D a través de mecanismos de apropiación que impidan el re-uso de las semillas por parte de los productores a gran escala, de lo contrario, no tendrán incentivos para invertir en I+D, habrá menos innovación y el sector se verá comprometido.

Dentro de esta perspectiva, sin embargo, en Argentina se distingue a los mejoradores locales, que hacen fundamentalmente mejoras en germoplasma, de los extranjeros, que hacen mejoras genéticas que se pueden patentar. Se entiende que un sistema eficiente requiere de mejoradores locales que puedan complementar sus actividades con las de las multinacionales que hacen mejoras de ingeniería genética y competir con ellas. Una preocupación importante dentro de esta perspectiva es por lo tanto el desarrollo de un sistema de propiedad que 2014-11-25 09.37.24proteja el mejoramiento que se hace localmente.

También argumentan que el sistema debería asegurar que los grandes y medianos agricultores paguen y excluir a los pequeños. La evolución del sistema en base a una oferta privada de nuevos servicios tecnológicos contenidos en las semillas y una demanda dinámica de aquellos agricultores que los pueden pagar, asegura una evolución positiva del sistema en una dirección de mayor eficiencia y productividad. La agricultura a pequeña y mediana escala, de todos modos tiene solo un rol marginal y no se vería amenazada por un sistema de mercado para semillas mejoradas, si el Estado, que debe cuidar la preservación de la biodiversidad, mediante el desarrollo y financiamiento de bancos de germoplasma, le provee las semillas que aquella necesita.

Consensos

Algunos consensos, sin embargo, fueron llamativos e importantes de notar. En primer lugar, los representantes de todos los sectores notaron que la ley de patentes debería quedar supeditada a la ley semillas. No debería haber dos sistemas de propiedad intelectual relacionados a las semillas, ya que se generan contradicciones y conflictos.

En segundo lugar, desde todos los sectores se puntualizó la importancia de preservar el derecho de los fitomejoradores de utilizar las variedades existentes para la investigación y desarrollo de nuevas variedades, un derecho que la ley de patentes restringe, pero que la ley de semillas, aún en sus versiones más duras, con la restricción de la variedad esencialmente derivada, no.

En tercer lugar, hubo un consenso generalizado acerca de la importancia de la política pública para establecer la estrategia de largo plazo y

el marco dentro del cual toda la actividad agrícola y de mejoramiento vegetal se realiza, así2014-11-25 11.48.34 como para proveer ciertos servicios y proteger bienes públicos que no son provistos por el mercado (ej. bancos de semillas, registros de variedades nativas y germoplasma). A pesar de que se reconoció y enfatizó la incapacidad de países como Argentina para administrar política pública, hacer controles y seguimiento, fiscalizar e imponer sus condiciones, en todos los casos se le otorgó al Estado la última responsabilidad de garantizar que el sistema vaya en la dirección “correcta” y de proveer lo que el mercado no provee.

Finalmente, desde todos los sectores se subrayó la vulnerabilidad de países como Argentina para negociar regulaciones alternativas en las rondas de negociación internacional, donde muy a menudo se imponen las  normas de propiedad intelectual, por ejemplo, a cambio de beneficios comerciales o de otro tipo.

Descargar versión completa


Para leer más sobre las funciones de las semillas y los regímenes de derecho de propiedad intelectual para las semillas, ver El futuro de las semillas y la agricultura en Argentina: Ganadores y Perdedores

Más material del taller:

– Galería de fotos

– Video resumen

Lugar

Salón de Usos Múltiples de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA
Av. Córdoba 2122
CABA, Argentina

Organizador

Fundación Cenit | Centro STEPS
Callao 353, 3er piso B 1022 Buenos Aires - Argentina (5411) 4373-3714 / 5199-6393 info@stepsamericalatina.com
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