Argentina está discutiendo una nueva ley de semillas. La ley existente ha sido cuestionada por las grandes empresas de semillas ya que argumentan que no sirve para proteger sus inversiones en innovación. También  está empezando a ser cuestionada por los pequeños y medianos productores agropecuarios   por los conflictos que se genera en el acceso a las tecnologías que están patentadas.   Para dar respuesta a estos conflictos se inició un proceso de discusión para una eventual reforma de la ley de semillas que data de 1973. Sin embargo,  la reforma no ha prosperado dadas las dificultades crecientes que existen  para conciliar todos los intereses y posiciones encontradas en torno  a las distintas funciones sociales y económicas que deben cumplir las semillas.

Para muchos las semillas han sido siempre y siguen siendo un insumo clave para la agricultura familiar, fuente de seguridad alimentaria y diversidad económica, social y productiva.  Sin embargo, las semillas, son también para otros un insumo clave para la producción agrícola en gran escala, o industrial, y como tal, prestan varios servicios a los medianos y grandes productores agrícolas, que van más allá de los que provee la naturaleza. Estamos hablando de servicios como la resistencia a ciertas enfermedades, insectos, de aumento de productividad en condiciones específicas de producción, etc. Cómo para hacer aún menos complejo el escenario, las semillas son también un reservorio y banco de información genética y por lo tanto un insumo clave para la investigación y el desarrollo de nuevas características y semillas, de cualquier tipo industrial o de supervivencia. Esto es porque las nuevas características o variedades sólo pueden ser desarrolladas en base a la información genética de las precedentes.  Finalmente, en términos más generales, las semillas prestan el servicio, de ser fuente de biodiversidad y de por lo tanto preservar la vida.  Algunos actores de la sociedad civil preocupados por la sustentabilidad de los sistemas de producción actuales,  están interesados en el desarrollo de un sistema que no ponga en riesgo la diversidad genética, y por lo tanto las posibilidades de enfrentar futuros cambios sociales y climáticos, en base al diversidad genética existente.

Frente a esta multiplicidad de visiones parece necesario y urgente llevar adelante un debate amplio e inclusivo que reconozca abiertamente todas las posibles funciones sociales y económicas que cumplen las semillas, y que ponga sobre la mesa los pro y contras de diferentes posibles políticas y regulaciones, sobre las posibilidades futuras que las semillas tienen de seguir cumpliendo esas funciones, o prestando los servicios sociales que los distintos actores  esperan  que presten.

Atendiendo a esta necesidad proponemos una jornada de discusión y reflexión acerca del futuro de las semillas en la Argentina convocando a diferentes actores – incluyendo científicos, agricultores, mejoradores, reguladores, y políticos –, con diferentes perspectivas acerca del rol de las semillas, a hacer un análisis prospectivo sobre el impacto que diferentes cursos de acción posible (relacionados a regulaciones de propiedad intelectual), tendrán sobre sobre el futuro de las semillas.

INVITACIÓN DEBATE LEY DE SEMILLAS 25 11 2014