En la actualidad Argentina enfrenta varios conflictos similares los cuales involucran emprendimientos tecnocientíficos y problemas ambientales. En el marco de estos conflictos, el país se debate entre regular para favorecer el crecimiento de la actividad productiva en el corto y mediano plazo o regular para cuidar y preservar el medio ambiente y asegurarse calidad de vida actual y futura. En la mayoría de los casos no hay evidencia certera que sea suficiente (científica o no científica) para justificar que la regulación vaya en una dirección o en la otra. Hay posiciones contrapuestas, muchas veces conflictivas y cada parte tiene sus argumentos, evidencias y razones. El mayor peligro que enfrentamos, por lo tanto, es que en los procesos de toma de decisiones algunas voces, que representan ciertos intereses, se escuchen y se valoren y otras no y que, por lo tanto, importantes aspectos vinculados al desarrollo sustentable queden afuera. Lo que quiero argumentar en esta nota es que para que esto no suceda, un elemento central en la resolución de estos conflictos es el desarrollo de un amplio debate informado e inclusivo en cada uno de estos temas, que ponga en juego todas las posibilidades y los riesgos y problemas asociados a cada una de ellas, y quién se responsabilizará por los mismos; con el objetivo de sustentar un proceso de toma de decisiones democrático y consciente. Voy a utilizar el caso de las semillas para ilustrar este punto.

Autor: Anabel Marín


Cita: Marin, A. (2015). El futuro de las semillas y la agricultura en América Latina. Ciencia e investigación. Disponible en http://aargentinapciencias.org/2/images/RevistasCeI/tomo65-3/6-Marin-cei65-3-8.pdf