La inversión que realiza Argentina en biotecnología ha crecido en el último tiempo pero todavía queda muy relegada en la perspectiva internacional. Existen alrededor de 90 empresas que utilizan aplicaciones biotecnológicas. Se trata en general de empresas innovadoras y dinámicas cuyas exportaciones han crecido en el último tiempo pero en promedio su aporte al producto nacional es bajo y sólo una minoría ha conseguido innovación para el mercado internacional. Existen a su vez alrededor de 50 centros públicos de investigación (CPI) en biotecnología que dominan una mayor cantidad y diversidad de técnicas biotecnológicas que el sector privado, invierten más recursos y tienen personal más capacitado. La política pública ha sido favorable al desarrollo de esta tecnología y ha promovido la inversión privada y las alianzas público-privadas.

A nivel global, el desarrollo de la biotecnología depende del avance científico de una multiplicidad de disciplinas que tienen a la investigación pública como principal referente. Por tanto, el sector privado ha necesitado establecer vinculaciones con CPI fundamentalmente mediante la concesión amplia de licencias y la creación de empresas por parte de científicos. Si bien esas modalidades han sido señaladas como las más apropiadas para industrias que se apoyan fuertemente en el conocimiento científico, como sucede con la biotecnología, también estas modalidades son las que conllevan mayores riesgos asociados a la privatización del conocimiento público (Arza, 2010).

Dada la brecha en los recursos invertidos en relación a los líderes, a los actores del país les resulta difícil competir globalmente. Por lo tanto, se plantea la necesidad de aprovechar mejor los recursos disponibles y, dada la experiencia internacional y las características del sector, debe evaluarse las ventajas y desventajas de intensificar las vinculaciones público-privadas. La producción de herramientas biotecnológicas tiene un potencial estratégico en la generación de nuevas investigaciones aguas abajo y los productos biotecnológicos tienen a su vez un amplio potencial para resolver problemas fundamentales en países en desarrollo, relacionados con la alimentación y la salud. La política pública en ciencia y tecnología (CyT) tiene el desafío de mediar las tensiones que podrían existir entre los intereses privados y la necesidad de asegurar que el conocimiento incipiente que se ha desarrollado, principalmente dentro de los CPI, se mantenga en el domino público de manera de asegurar que la investigación en el área continúe profundizándose y que las aplicaciones que se persigan tengan amplio impacto social. Para esto es necesario democratizar tanto la discusión sobre la direccionalidad del cambio tecnológico, como la negociación de una agenda en CyT.

Autores: Valeria Arza y Mariela Carattoli

Versión enviada para su publicación en Realidad Económica


Cita: Arza, V, and Carattoli, M. (2012) ‘El desarrollo de la biotecnología y las vinculaciones público-privadas,  una discusión de la literatura orientada al caso argentino’, Realidad Económica. No. 266, pp. 49-71

Leer en PDF

Leer artículo publicado en Realidad Económica