Por Julieta Arancio, Valeria Arza y Mariano Fressoli

 

El sábado 7 de mayo, en el barrio de Colegiales, en Buenos Aires, alrededor de 30 personas con historias, formación e intereses diversos se reunieron en el espacio gestionado por NETI -No Está Todo Inventado- durante toda una jornada con el fin de generar, en las ocho horas de
trabajo, prototipos de soluciones a problemáticas de productores e investigadores ligados a la agroecología.

Denominada “Hackathon Datos abiertos y hardware libre: hacia una agroecología del futuro”, la actividad surgió como propuesta  del Centro STEPS América Latinaen el marco de su línea de investigación sobre ciencia abierta y ciencia alternativa. Desde allí, realizamos la convocatoria y selección de investigadores, productores agroecológicos, desarrolladores web, diseñadores y especialistas en electrónica, para trabajar con los facilitadores de NETI en un ambiente con todo lo necesario para crear prototipos (taller de electrónica, impresoras 3D, carpintería y más).

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¿Por qué agroecología?

La agroecología es un enfoque virtuoso porque combina y retroalimenta el cuidado del ambiente, el rendimiento productivo y el empoderamiento de las comunidades. Constituye un conjunto de prácticas y técnicas, algunas tradicionales a partir de saberes locales y otras de vanguardia, que fomentan la biodiversidad, evitan la degradación y pérdida de nutrientes en los suelos y garantizan la sostenibilidad en el tiempo de la producción.

Hay cientos de experiencias agroecológicas en el mundo, pero sus virtudes se conocen poco, lo cual atenta contra su potencial para expandirse como alternativa productiva a la agricultura industrial.

En cuanto a la generación de conocimiento, la agroecología enfrenta una serie de desafíos de legitimidad típicos de la ciencia alternativa, es decir aquella producción de conocimiento científico para la cual
existe una amplia demanda social pero que, sin embargo, recibe poca atención en las agendas tradicionales.

Por un lado, están los desafíos asociados a la necesidad de validar científicamente el conocimiento. En ciencia alternativa, y por ende también en agroecología, participa
normalmente una amplia diversidad de actores. Si bien hay ingenieros agrónomos, biólogos y licenciados en ciencias ambientales que investigan sobre estos temas en instituciones científicas tradicionales, son muchos más los que participan de la generación de conocimiento, como productores familiares, activistas ambientales, extensionistas y técnicos que trabajan en terreno y comunidades indígenas. Muchos de los datos e información que producen están por fuera del sistema tradicional de ciencia y tecnología, y lo hacen sin seguir los criterios metodológicos que han sido diseñados dentro del mismo (para el estudio de aquello que sí figura en sus agendas). Por eso, la validez de gran parte del conocimiento que hoy tenemos sobre agroecología es cuestionada por las instituciones formales
de conocimiento y las agencias de financiamiento que las apoyan.

Por otro lado, la agroecología enfrenta obstáculos de tipo político, ya que sus intereses muchas veces entran en conflicto con los de la agricultura industrial, que es apoyada por instituciones con gran poder político y económico, incluyendo multinacionales y organismos de gobierno. Por lo tanto, la agroecología se encuentra en  una situación típica de la producción de nicho productivo, con escaso apoyo estatal y científico.

Para superar estos obstáculos, es necesario fortalecer las prácticas de producción de conocimiento, intercambio y generación de redes entre la multitud de actores que participan de este movimiento. Un primer paso en ese sentido es conectarse y colaborar entre quienes comparten principios y/o prácticas. Para eso, es necesario acelerar y mejorar la comunicación e intercambio de información entre todos aquellos interesados en este movimiento, como productores, científicos, activistas ambientales y consumidores.

En base a las investigaciones que venimos realizando sobre ciencia abierta en STEPS América Latina, consideramos que  el uso de ciertas herramientas abiertas y colaborativas, como software y
hardware libre y datos abiertos, entre otras, tienen un enorme potencial para la producción de conocimiento
. Sabemos que la apertura y la colaboración facilitan el intercambio de datos y la resolución de problemas complejos, y la democratización del conocimiento que implica liberar el acceso a la información y herramientas permite, además, ampliar  la participación en la producción cognitiva. La misma participación constituye un camino para que la agenda de investigación expanda su ámbito de indagación hacia temas o problemas para los que existe una amplia demanda social. Por
eso, creemos que las prácticas de apertura y colaboración pueden fortalecer a disciplinas desplazadas o menos favorecidas en el ámbito científico, como la agroecología.

En este marco, una de las prácticas que investigamos es la de hackathones o maratones de prototipado, y quisimos desarrollar el nuestro propio. Para convocar a los participantes y empezar a trabajar elegimos dos de los desafíos concretos que enfrenta la agroecología, que fueron mencionados arriba: generar indicadores y conectar actores interesados.

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¿Qué es un hackathon, y qué tienen en común programadores web con productores agroecológicos de Chaco, Jujuy o La Plata?

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Los hackathones surgieron originalmente en el ámbito del software, a mediados de la década del 2000, al reunirse programadores con diseñadores web y especialistas en accesibilidad o hardware con el
objetivo de crear colaborativamente un proyecto.

Aunque las prácticas de producción de software o electrónica abierta pueden parecer lejanas para el ámbito de la agroecología, en realidad ambas parten de principios similares: la investigación en la acción, el intercambio de experiencias y conocimientos y la importancia de la participación y la creación colectiva de soluciones. Podemos pensar entonces que las personas que participan de movimientos donde se genera conocimiento de forma colaborativa (como en la cultura del software libre) no están tan lejos de aquellas que pretenden empoderar a las comunidades a partir de la producción local de alimentos, de forma sana y respetuosa con el ambiente (como la agroecología).

Las herramientas que aparecen a partir de la explosión de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) ya son ampliamente utilizadas en el mundo de la agricultura industrial, lo cual genera una desventaja fuerte para la agroecología: ¿por qué no aprovechar los beneficios de las mismas en pos de su fortalecimiento y expansión?

 

¿Qué sucedió durante la jornada?

Los participantes del hackathon podían identificarse en tres grupos principales: i) investigadores relacionados a la agroecología; ii) productores agroecológicos u orgánicos, y iii) desarrolladores web,
diseñadores, ingenieros y especialistas en nuevas tecnologías.

Desde un comienzo, el objetivo de la jornada era llegar a concretar, al final del día, un prototipo con la solución a algún problema que hubieran identificado previamente durante la mañana. Para ello, las
personas se dividieron en cinco equipos, con la única condición de que fueran mezclados y en lo posible, que en cada uno de ellos participaran personas de los tres grupos mencionados arriba.

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Durante las primeras horas se discutieron los problemas asociados a las prácticas agroecológicas, desde el punto de vista de productores e investigadores. Ya en la segunda mitad del día, se había identificado un problema de interés por grupo y se trabajó en el diseño de los prototipos, etapa mayormente liderada por los desarrolladores.

Para muchos de los investigadores y productores se trataba de la primera vez que entraban en contacto con las herramientas para producir datos abiertos y hardware libre.  Por lo tanto, el desafío al principio consistió en encontrar un lenguaje simple, común a todos, que permitiera realizar un abordaje profundo de las problemáticas para poder desarrollar soluciones efectivas.

Para las soluciones, las herramientas predominantes fueron el diseño de aplicaciones para celulares, las plataformas web, las redes sociales para productores y algunos dispositivos físicos, con el fin de automatizar tareas. Para construir los prototipos físicos, se utilizaron la impresión 3D y placas arduino (hardware libre). Al fin del día, estos fueron los resultados:

 

  • Prototipo 1: Agro-eco-socios, red social para compartir conocimiento agroecológico

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La problemática identificada por el equipo fue el aislamiento de los productores agroecológicos entre sí en la mayor parte del país, que les impide compartir saberes y aprovechar así la experiencia de otros,
llevándolos a la marginalización. La falta de comunicación dificulta la resolución de problemas comunes y la creación de lazos comunitarios. Frente a la creciente competencia de la agricultura industrial, el
riesgo de la falta de contacto entre los productores es la creciente marginalización de sus prácticas y saberes.

La solución planteada buscaba integrar información sobre problemáticas cotidianas con la posibilidad de generar intercambios entre los productores e investigadores, para generar aprendizajes mutuos. Uno de los mayores inconvenientes fue seleccionar una problemática lo suficientemente atractiva y útil para los usuarios, que permitiera generar rápidos efectos de red. Un ejemplo que se mencionó fue la detección de plagas y malezas. Sin embargo, una selección adecuada requeriría de una discusión más prolongada y mayores estudios.

El prototipo diseñado es una red social agroecológica que permite compartir información sobre problemas y soluciones, de manera rápida, desde cualquier teléfono inteligente, así como detectar tempranamente si se avecinan ciertas plagas o condiciones meteorológicas adversas. La
idea proyecto buscó diseños que incluyan la  posibilidad de trabajar sin conexión a Internet y actualizarse al llegar a un área conectada.

 

  • Prototipo 2: Mercado de excedentes, sistema de comercialización vía SMS

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Este equipo se concentró fundamentalmente en los problemas que aquejan al pequeño productor familiar que vive y produce en un contexto de subsistencia, con las falencias estructurales en la infraestructura de comunicación de zonas rurales del interior del país, adonde estos productores muchas veces no tienen los medios para colocar sus excedentes de producción.

La solución que se ideó fue la creación de un “mercado de excedentes”. Para ello, se definieron todos los actores involucrados para diseñar un árbol de interacciones. Los nodos centrales de estas interacciones serían los productores, desde el lado de la oferta, y una serie diversa de demandantes que incluyen el consumidor final, las ferias, los intermediarios minoristas, los emprendimientos que elaboran la materia prima, organizaciones públicas como comedores escolares y hospitales, por citar algunos ejemplos.

Para vincularlos, se diseñó una solución de software que funciona mediante la emisión de mensajes de texto (SMS) desde los diferentes nodos a un sistema de gestión. La solución tecnológica tuvo en cuenta el acceso tecnológico real que tienen los actores involucrados y por ese motivo se consideraron se descartaron opciones que requirieran el uso de teléfonos inteligentes e Internet. El uso de celulares con
tecnologías para el envío de SMS es común en el campo. Así, la herramienta permitiría al productor informar acerca de sus excedentes. El sistema estaría organizado por localidad e inmediatamente enviaría una respuesta, si hubiera una demanda informada en esa zona. De lo contrario, lo haría ni bien la misma se hiciera presente.

 

  • Prototipo 3: Aplicación para celulares con información para los consumidores

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Este equipo trabajó sobre dos problemas. El primero fue la falta de información por parte de los consumidores sobre las ventajas de consumir productos orgánicos o agroecológicos. La solución planteada era un aplicativo de celular que, a partir de códigos QR (similares a los códigos de barra, para almacenar datos de algún ítem en particular) pudiera informar las características de los productos y las ventajas que tienen para la salud de los consumidores.

El objetivo era concientizar a los consumidores para que no eligieran los productos por su apariencia estética sino por su calidad. Diseñaron, entonces, una aplicación destinada a teléfonos inteligentes que permite obtener información nutricional comparativa entre la producción convencional y la  agroecológica, para cada producto en particular. Sin embargo, luego el equipo se concentró en el segundo de los problemas para avanzar en el diseño del prototipo.

 

  • Prototipo 4: Espantapájaros robot con ultrasonido y luces

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El segundo problema que trabajó este equipo se ubicaba en la etapa de producción y tenía su raíz en los conflictos de co-existencia con prácticas de la agricultura industrial. Si todas las fincas vecinas se
dedican al monocultivo, los animales y especialmente las aves eligen  alimentarse en las fincas agroecológicas, en las que tienen más y mejor variedad para su nutrición. Tal es el la dimensión del
problema, que muchos productores contratan niños para que espanten pájaros con gomeras.

Como solución, se pensó en diseñar un dispositivo electrónico que emitiera señales lumínicas y sonoras para espantar animales sin dañarlos. Los técnicos que se encargaron de la parte de diseño, entre ellos algunos de los facilitadores de NETI que se sumaron durante esta etapa, pensaron en aprovechar el dispositivo electrónico para que además de espantar animales se pudieran recolectar datos climáticos como humedad, aire, tierra y PH, utilizando sensores.

Pero la gente de agroecología que participaba de la mesa, no vio rápidamente cuál podría ser el interés del productor en generar esta información. Uno de ellos expresó: “Los productores no necesitan un
indicador de humedad, tocan la tierra y ya se dan cuenta como está y saben qué hacer… Hay que reconocer que lo que la gente ‘experimenta’ es en sí mismo un conocimiento válido, incluso más válido para la práctica que los indicadores ‘científicos’”. Se generó entonces una discusión en el equipo sobre cuál sería el sentido de agregar sensores al dispositivo y finalmente se concluyó que podría resultar útil para generar datos que permitieran construir indicadores sobre el potencial reparador de la
agroecología.

Así fue que el prototipo “espantapájaros 2.0” que finalmente se diseñó, además de sensores infrarrojos para detectar animales en movimiento, incorporaba también sensores para la recolección de datos a
fin de monitorear variables ambientales, tanto climáticas como edáficas.

 

  •  Prototipo 5: Agri-Net, sensor de variables climáticas y edáficas conectado a red social

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En este equipo se trabajó sobre el problema de aislamiento de los productores agroecológicos, que no siempre comparten información sobre los problemas productivos o comerciales que enfrentan, y por ende, no se da una dinámica colaborativa en la búsqueda de soluciones.

Para enfrentar esta situación era necesario buscar una solución tecnológica que permitiera el intercambio de información y que, al  mismo tiempo, motivara la participación de los productores. Se diseñó una red de colaboración que incluía elementos de hardware y software, pensando en el productor agroecológico ubicado en zonas más desarrolladas.

El software sería una red social con aplicaciones para compartir datos, incluidas imágenes con opciones de mapeo y georeferenciación. Asimismo, esta red podría alimentarse de información existente en
repositorios de datos libres (con información sobre plagas y consejos para su manejo, por ejemplo) y otra generada dentro mismo de la red (como datos sobre las características del suelo obtenidos mediante sensores en las fincas de los participantes, en la medida que se fuera difundiendo y ampliando).

El punto clave de la solución era motivar el uso por parte de los productores. Para eso, se pensó en la construcción de redes abiertas, que existen en algunas partes del mundo adonde hay problemas de
conectividad. Se construyen por medio de enrutadores inalámbricos (como los que instalan las compañías que proveen Internet en los hogares) y antenas convenientemente instaladas, que extienden el uso de la red hacia zonas para las cuales no existe provisión comercial, y generan una infraestructura de conectividad que puede funcionar aunque no exista conexión a Internet. De esta forma, una
de las motivaciones que podía estimular a los productores a participar del proyecto sería el acceso a red, de forma continua y estable. La expectativa era que, una vez participando, las virtudes de la colaboración se volvieran mucho más evidentes para todos.

El prototipo que idearon es un dispositivo capaz de monitorear variables ambientales, tanto climáticas como edáficas, que automáticamente genera datos (abiertos) de relevancia para la producción y que se comparten en una “Intranet” que conecta enrutadores y antenas instalados en cada nodo. Con acceso a Internet en alguno de los nodos, que podría lograrse con algún acuerdo institucional o comercial, asegurarían el acceso a Internet para toda la red y se podrían abrir los datos a otros usuarios, mediante una plataforma web. Además, se podría programar el acceso a otros datos complementarios existentes en repositorios digitales abiertos, por ejemplo, los del INTA.

 

  • Prototipo 6: Desmalezadora autónoma

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En este caso, el problema identificado era cómo hacer para que la agroecología o la agricultura orgánica se convirtieran en sistemas económicamente viables. La idea era buscar soluciones tecnológicas para impulsar la transición de emprendedores agropecuarios hacia la agroecología, no sólo por convicción sino también por rentabilidad. Vale notar que, para muchos productores, la opción de volver a la agricultura industrial está siempre disponible y según comentaba uno de los participantes existen varios casos de productores que consiguen certificación orgánica y luego vuelven a la agricultura  industrial por cuestiones de rentabilidad.

Se mencionaron dos problemas específicos de rentabilidad. Uno relacionado con la imposibilidad de utilizar agroquímicos en la etapa de manejo de los cultivos. Éstos en la mayoría de los casos se reemplazan por mano de obra que no sólo es cara sino también de difícil gestión. Otro problema mencionado fue la imposibilidad de utilizar la misma infraestructura que usan los productores industriales para el secado, acopio y distribución por el riesgo de contaminación. Esto encarece
significativamente la última etapa de la cadena de producción agroecológica/orgánica.

El problema con el que se decidió trabajar fue con la automatización del desmalezado, que en la agricultura industrial se hace con agroquímicos como el glifosato y en agroecología con fuerza de trabajo: se necesita emplear a una persona por hectárea, por campaña, para desmalezar (que además es una labor de alta exigencia física). En el caso de la agricultura familiar, este trabajo lo hacen los miembros de la familia. En las explotaciones de tamaño un poco mayor, se contrata mano de obra temporaria, aunque es un trabajo que además de exigente está mal pago (y aún así, la incidencia en los costos o el tiempo del productor agroecológico es alta).

El prototipo diseñado consistió en un tractor muy pequeño que se desplaza con energía solar arrastrando una especie de arado con rodillos mecánicos, que se inserta por su propia fuerza unos centímetros bajo la tierra y que, en posición oblicua, corta las malezas. Este dispositivo recorre todos los surcos, unas dos o tres veces por día, siempre que la especies productivas fueran pequeñas, orientado por GPS y banderilleros que le marcan precisamente un punto fijo. El mayor problema técnico del
dispositivo es cómo asegurar el aprovisionamiento de energía, sobre todo en lotes más grandes y cuando la energía solar no fuera suficiente.

Durante el hackathón se construyó un prototipo de esta desmalezadora autónoma de trabajo continuo alimentada a energía solar, utilizando placas de open hardware arduino e impresión 3D.

 

Algunas conclusiones

El abordaje multi-disciplinario demostró ser efectivo a la hora de representar los problemas y comenzar diseñar soluciones y prototipos. La amplia diversidad de participantes y saberes puede generar al principio algunas dificultades de traducción. Sin embargo, la posibilidad de contar con personas que observaban los problemas desde una perspectiva nueva fuerza la necesidad de simplificar las dimensiones  de análisis, por ejemplo, al jerarquizar cuáles eran las causas que producen tal o cual problema. También contribuyó a esa simplificación, el objetivo planteado al principio de la reunión, de obtener en el día un prototipo en concreto y la oportunidad de lograrlo utilizando la
infraestructura de NETI.

En el momento de construcción de los prototipos, el ida y vuelta entre diseñadores y posibles usuarios aceleró el proceso de prueba, abriendo la posibilidad de revisar las funcionalidades propuestas, en el
momento. El aprendizaje mutuo entusiasmó mucho a los participantes, que respondieron positivamente sobre la experiencia. Varios grupos quedaron conectados entre sí para seguir trabajando en sus prototipos, y algunos de ellos ya están armando propuestas de proyectos para salir a buscar
financiamiento para la etapa de desarrollo.

Sin dudas, las problemáticas planteados requieren mucho más tiempo de elaboración, desarrollo y prueba. Sin embargo, la reunión constituyó una excelente introducción a formas alternativas de abordar los temas, nuevas tecnologías disponibles y más saberes. Más allá de las primeras dudas y reticencias, el taller permitió entender que las prácticas abiertas y colaborativas del software libre y del hardware
abierto son, en realidad, muy cercanas a los ideales y tradiciones de la agroecología.

Existen interesantes afinidades electivas entre ambas prácticas, que se encuentran muy poco aprovechadas. El desafío, entonces, es diseñar proyectos y políticas que fomenten esta polinización cruzada en el marco  de la ciencia abierta, para transformar la agroecología en una verdadera ciencia del futuro.