Sustentabilidad y desarrollo

Una perspectiva multidisciplinaria para una nueva agenda.

Organizadores: CENIT/UNTREF STEPS HUB University of Sussex Valeria Arza, Mariano Fressoli, Anabel Marin y Patrick van Zwanenberg

Lugar y Fecha: Primer martes de cada mes de 12 a 14hs Centro Cultural Borges – UNTREF. Viamonte 525 C.A.B.A. Aula 3


Durante la última década América del Sur ha experimentado crecimiento económico casi ininterrumpido. Sin embargo, también aparecieron nuevos problemas como la amenaza cierta del cambio climático, agotamiento de los recursos naturales; contaminación ambiental con impactos en la salud; escasa producción de alimentos aumentando riesgos de crisis alimentarias; etc. Este panorama, vuelve urgente la necesidad de rediscutir los modelos y la dirección del desarrollo. En América Latina observamos una tensión entre una agenda neo-estructuralista de desarrollo, que informa la formulación de políticas, y un conjunto de prácticas de los movimientos sociales, el sector productivo, actores minoritarios de gobierno y de nuevas ideas dentro de los campos de estudio de desarrollo e innovación, que no se han difundido más allá de ciertos grupos específicos de investigación y sectores de la sociedad civil y, que por lo tanto tienen poca influencia en las agendas de política formales. Esta tensión se deriva en parte de las limitaciones que están enfrentando los modelos conceptuales vigentes, para integrar de una manera coherente y constructiva, los diferentes desafíos que enfrentan las sociedades en desarrollo, como las de América Latina

Objetivo

Este ciclo de debates se propone crear un espacio de debate amplio, multidisciplinario y abierto a la generación de nuevas ideas y conceptos sobre desarrollo sustentable que sirva para: a) desarrollar una agenda de investigación que sea útil para abordar de manera integral los nuevos problemas asociados al desarrollo sustentable con un enfoque multidisciplinario, b) abordar de manera franca controversias y dicotomías actuales del desarrollo en la región c) identificar e intensificar vínculos entre investigaciones motivadas por problemas de estudio similares; c) generar nuevas ideas para futuros proyectos de investigación; y d) pensar estrategias de comunicación de hallazgos y debates derivados de nuestras investigaciones, entre otros.

Dinámica

Se realizarán reuniones mensuales organizadas en torno a temas de debates específicos. Los organizadores elaborarán para cada reunión un párrafo que plantee el problema a discutir. Se invitará a dos o tres panelistas, investigadores en la materia, para que discutan el tema en cuestión desde enfoques diferentes. El moderador del debate presentará el problema y buscará sintetizar los argumentos planteados por los expositores.

  • Primer debate: ¿Cuál es la utilidad social del financiamiento público a investigaciones sobre biotecnología agrícola en Argentina? (06-05-2014)
    La biotecnología agrícola, y en particular la ingeniería genética, se han convertido en una tecnología clave en las discusiones acerca del desarrollo económico del país. En la perspectiva de muchos, de hecho, esta tecnología ha jugado un papel muy significativo en la explicación del crecimiento agrícola, y hasta de la economía Argentina, en los últimos 20 años. Al mismo tiempo, la investigación y el desarrollo en transgénicos constituye una de las prioridades de la agenda de Ciencia y Tecnología local; ha habido importantes inversiones del gobierno en el desarrollo de capacidades relacionadas con la ingeniería genética y los sistemas regulatorios, en particular la propiedad intelectual, claramente favorecen los desarrollo transgénicos por sobre otro tipo de desarrollos. Sin embargo, existen algunas controversias sobre los efectos que su uso extendido en el país produce en términos sociales y económicos. Por un lado, existen preocupaciones sobre los posibles efectos que tecnologías asociadas a los cultivos transgénicos pueden tener sobre la salud humana y el medio ambiente. Por otro lado, las empresas multinacionales pasan a tener un rol estratégico en las decisiones de política agrícola en el país. De hecho, a pesar de la financiación constante a la investigación en transgénicos vegetales, institutos de investigación públicos y empresas privadas nacionales han encontrado grandes inconvenientes para aprobar variedades vegetales locales, y en particular opciones que atiendan a la pequeña agricultura y la agricultura de subsistencia. Además, el apoyo estatal para una amplia difusión de esta tecnología puede restringir el desarrollo y difusión de otras tecnologías (e.g. mejoramiento genético convencional) con mejores impactos sociales y económicos potenciales (e.g. más económicas, con menores restricciones de derechos de propiedad; menos restricciones de acceso a mercados). En este contexto y considerando que actualmente un 50% de la producción agrícola argentina es soja transgénica proponemos debatir: ¿Cuál es la utilidad social del financiamiento de I+D en transgénesis vegetal en la Argentina? ¿Cuál es el aporte que estas tecnologías pueden realizar al desarrollo sustentable y socialmente inclusivo? ¿Existe opciones viables alternativas?
  • Segundo debate: Derechos de propiedad intelectual e innovación en países en desarrollo (03-06-2014)
    El conocimiento y la tecnología fue desde siempre una pieza central del desarrollo de las naciones. La racionalidad económica para los derechos de propiedad intelectual (DPI) indica que se requieren sistemas de incentivos para que los actores inviertan en la producción de conocimientos y tecnologías, de cuyas retribuciones no se pueden apropiar perfectamente. Al garantizar el monopolio del uso del conocimiento creado, se generarían ventajas dinámicas ya que habría más investigación y desarrollo y más innovaciones que benefician a un conjunto amplio de la población. Estas ventajas dinámicas compensarían las ineficiencias estáticas por imponer un precio monopólico. En los países en desarrollo (PED), además se argumenta que un sistema fuerte de protección intelectual servirá de incentivo para que actores de otros países destinen esfuerzos de investigación a solucionar problemas típicos de los PED (e.g. ciertas enfermedades) y transfieran su conocimiento
  • Tercer debate: Innovación para la inclusión social: Entre la inclusión como objetivo y la inclusión como proceso de participación
    Existe un creciente interés entre investigadores, actores de la sociedad civil, policymakers y empresas en el tema de la innovación y la inclusión social. Agencias internacionales tales como la OCDE, IDRC, BM y la CEPAL han iniciado diferentes programas de investigación y financiamiento, mientras que a nivel local el MINCYT, CONICET y algunas universidades se encuentran desarrollando varios proyectos. Sin dudas, dichas iniciativas señalan un esfuerzo por redireccionar una parte de la inversión en innovación hacia la atención de demandas sociales concretas. Sin embargo, no todos los enfoques y programas de innovación para la inclusión son iguales y existen diferencias entre aquellos que consideran la inclusión como resultado y aquellos que consideran la inclusión como un proceso asociado a la participación. Por ejemplo, muchas veces los programas de innovación inclusiva buscan resolver problemas puntuales y atender demandas sociales sin tomar en cuenta la participación de los actores locales. Se producen así soluciones asistencialistas de carácter tecnocrático que, en la práctica, no generan inclusión en el proceso de innovación. Aun cuando los proyectos de innovación inclusiva tomen en cuenta el problema de la participación social, existen otras dificultades como la falta de financiamiento a largo plazo y la ausencia de enfoques sistemáticos que conspiran contra la continuidad de estos procesos. De esta manera, muchas veces los proyectos finalizan y los procesos de empoderamiento quedan truncos o son abandonados. En otros casos, la presión por aumentar la escala y la eficiencia de los proyectos (y con ello la inclusión) puede distorsionar los procesos de participación. Además, las instituciones públicas también enfrentan el desafío de atender demandas sociales urgentes y proveer soluciones concretas. En estos casos, la ausencia de mecanismos de participación pública, la falta experiencia institucional y aún la ausencia de indicadores, puede complicar excesivamente el diseño de modelos de innovación para la inclusión social. En término generales, las políticas de innovación inclusiva parecen enfrentarse con el desafío de definir modelos de innovación que, con financiamiento limitado, atiendan necesidades urgentes y amplíen simultáneamente la participación social en los procesos de innovación. Además deben ganarse un lugar prioritario en la agenda de innovación, que les permita sobrevivir cuando se presentan conflictos con otros objetivos de política. En este contexto, proponemos debatir: ¿Es posible orientar la política de innovación para la inclusión hacia un esquema de mayor participación social? ¿Qué herramientas serían más efectivas? ¿Cómo asignar recursos para que la importancia asignada a la innovación para la inclusión se equipare con otras prioridades de la agenda de I+D?
  • Cuarto debate: Las tecnologías de impresión 3D: Tensiones de una “revolución” en ciernes.
    Las tecnologías de impresión 3D permiten digitalizar objetos en tres dimensiones e imprimirlos materialmente. Se argumenta que la capacidad para imprimir una variedad materiales (desde plásticos, arcillas o metales hasta alimentos y cultivos celulares) podría modificar las formas actuales de consumo y el acceso a bienes. Esto se debe a que las tecnologías de impresión digital acortan considerablemente los tiempos requeridos entre el diseño y la producción, permitiendo acelerar los mecanismos de producción flexible de pequeñas cantidades – eventualmente eliminando la necesidad de stocks. Simultáneamente, la impresión digital acentúa el rol de la economía de servicios y el ascenso de las capacidades de diseño y programación mientras que amenaza las capacidades manufactureras tradicionales. De esta manera, las tecnologías de impresión digital han sido caracterizadas – de modo grandilocuente- como el comienzo de una “tercera revolución industrial”, impulsora de procesos de autonomía tecnológica, y de formas de consumo más sustentable. Entre los grupos que promueven las tecnologías de impresión 3D se incluyen, de manera divergente, desde redes de activistas y grupos de innovación de base hasta instituciones estatales y grandes corporaciones. Las promesas de la impresión digital han atraído así tanto a la industria aeroespacial como a grupos sociales que proponen la autoproducción y el fin de la economía de la escasez. Pero, ¿podrán cumplirse las promesas (y amenazas) de la impresión digital? El gran interés actual sobre la impresión digital y la heterogeneidad de imaginarios sobre su futuro constituyen en verdad un llamado a la precaución y el análisis. En este marco, proponemos debatir más allá de las promesas de “revolución digital”, haciendo foco en las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los principales alcances y desafíos de la tecnología de impresión 3D en la actualidad? ¿Cuál es el papel de las redes y movimientos sociales, las empresas y el Estado en la promoción de esta tecnología? ¿De qué manera se pueden facilitar el acceso a estas tecnologías para promover el uso responsable y el desarrollo sustentable?.
  • Quinto Debate: Energías renovables. ¿Cuáles son las oportunidades de desarrollo y qué obstáculos enfrenta la búsqueda de alternativas energéticas sustentables?
    El actual régimen de generación de electricidad en Argentina depende en exceso de la producción de gas y otros hidrocarburos que requieren grandes inversiones en exploración y explotación mientras que cierran el camino a otras alternativas. Sin embargo, existen alternativas energéticas como el desarrollo de la energía eólica. En la actualidad, el sector de energía eólica en Argentina es relativamente pequeño, con 140 kW de capacidad instalada (ya sea en o fuera de la red general de suministro de electricidad), que representa alrededor de 0,4% del total de capacidad de generación de electricidad, aunque se prevé una expansión considerable para los próximos años. Al mismo tiempo, empresas estatales y nacionales han desarrollado competencias y se muestran activas en todos los eslabones de producción y generación. Esto incluye: la fabricación de turbinas de gran potencia (IMPSA y NRG Patagonia); manufactura de turbinas de pequeña escala (INVAP y otras pequeñas empresas); una amplia cadena de suministro, ahora organizada como un cluster industrial; y la construcción, instalación, operación y mantenimiento de los parques eólicos. Por último, la utilización de energías eólicas de baja escala permite crear nichos que favorecen a actores tales como las cooperativas eléctricas que, a pesar de jugar un papel minoritario en el sistema energético, cumplen una importante función social. En conjunto, estos puntos ponen en evidencia que existe la oportunidad de promover el desarrollo de una industria doméstica en este sector, lo cual resulta crucial dado su alto potencial de creación de empleo, de desarrollo industrial y regional, y de exportaciones. En este marco, proponemos debatir ¿Cuáles son las posibilidades y obstáculos para el desarrollo de las energías renovables, y en particular la energía eólica para presentar alternativas complementarias a la matriz energética actual? ¿Por qué no se invierte más?¿Cuáles son los desafíos que se presentan para el desarrollo de la industria doméstica en el futuro? ¿Qué tipo de actores y procesos deberían incentivarse para el desarrollo? ¿Qué podemos aprender de la experiencia internacional (43% de la inversión para generar nuevas capacidades de generación eléctrica a nivel mundial en 2013 fue en energías renovables)?.