En Argentina
se debate la modificación de la ley de semillas y el alcance de la
actual ley de patentes. Hay cambios que pueden afectar las posibilidades
de acceder este insumo esencial para producir alimentos y ponen en riesgo la soberanía alimentaria del país.

¿Hay soluciones intermedias? Es lo que está analizando un grupo de investigadores del Centro STEPS América Latina,para
ampliar la discusión sobre este tema. Como alternativa, estudian el
modo de adaptar regulaciones de código abierto similares a las del
software, pero para las semillas. Al respecto, 
Anabel Marín comenta más detalles, en este artículo publicado por AgenciaTSS.com.

 

Código abierto: del software a las semillas

“El desafío es encontrar distintos modos de conservar y proteger el
triple rol de las semillas: biológico, social y productivo”, afirma la
investigadora Anabel Marín –del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Centro STEPS–,
y asegura que existen distintas herramientas intermedias que podrían
ser utilizadas en este sentido: “Habría que ver cuáles son las más
apropiadas para las diferentes situaciones que se dan en la Argentina y,
tal vez, pensar que algún tipo de protección de código abierto para las
semillas puede ser útil”, ejemplifica.

 

WebTSS

Marín se se refiere a lo que se conoce en inglés como Open Source Seed Initiative,
de semillas de uso libre, que tiene el apoyo de diversas organizaciones
y que surgió en Estados Unidos. La iniciativa toma como referencia a
las regulaciones de código abierto que existen en el software y bajo
este esquema ya fueron desarrolladas unas 29 variedades de 14 cultivos
en el mundo. Incluye distintos tipos de licencias y acuerdos de
intercambios, ya que trata de formar una sistema colaborativo en el que
la innovación se sostiene gracias a la libre circulación de ideas y la
participación de muchos actores (en el caso de la semilla, pueden ser
investigadores o mejoradores, pero también los agricultores mismos, que a
través de su trabajo logran mejorar sus cultivos).

Según Marín, la idea de incorporar la lógica del código abierto a
las semillas “es una nueva experiencia más colaborativa, que ya se está
aplicando en distintas partes del mundo, como India y Estados Unidos, y
estamos tratando de detectar si es posible adaptarla a la situación
local y de qué modo”. Junto con su equipo de STEPS global, el grupo en
el que se desempeña Marín ha sido uno de los tres centros seleccionado
por el Consejo Internacional de Ciencias Sociales
(ISSC, por su sigla en inglés) para llevar adelante un proyecto de
intervención social en el mundo, que busca generar transformaciones
sustentables ante situaciones que pueden resultar conflictivas –como es
el caso de las semillas en Argentina–. Para Marín, se trata de trabajar
sobre “una lógica muy diferente a que la innovación solo tiene que estar
sustentada en fuertes inversiones de unas pocas empresas”.

 

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