Entre el 19 y 25 de octubre se realizó la Semana mundial del Open Access con seminarios, talleres y debates en todo el mundo. La Red de Ciencia abierta y Colaborativa para el Desarrollo aprovechó la oportunidad para publicar una serie de blogs entre los que se encuentra esta nota que escribieron Mariano Fressoli, Valeria Arza y Guillermina Actis y copiamos abajo.
Link al post original en OCSDnet (en inglés y español) aquí.
Repositorios-Argentina-DOAR-

Tensiones y oportunidades de los repositorios digitales abiertos

De: Mariano Fressoli, Valeria Arza y Guillermina Actis

Resumen:

  • En reconocimiento de los problemas que generan las políticas de acceso pago a publicaciones científicas, Argentina ha creado una Ley Nacional que establece que todos los investigadores financiados con fondos públicos deben publicar sus artículos y datos en repositorios digitales abiertos.
  • Mientras que los repositorios enfrentan una cantidad importante de desafíos financieros, logísticos y resistencias políticas, el acceso abierto a los datos y publicaciones también ofrece

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Acceso Abierto y la ciencia abierta en Argentina

Se suele decir que el conocimiento científico es universal y beneficia a todos. Pero acceder a este conocimiento no es una tarea sencilla. Los resultados de investigación se publican en revistas o libros especializados que no se encuentran en cualquier biblioteca. Además, las editoriales y portales científicos internacionales son pocos y cobran sumas exorbitantes para gestionar este acervo. El Estado argentino gasta aproximadamente 20 millones de dólares al año para que los investigadores tengan acceso a publicaciones científicas. Sin embargo, el resto de la población no dispone de ese acceso.

La Ley Nacional de Creación de Repositorios Digitales Institucionales de Acceso Abierto, vigente en Argentina desde el 2013, permite cambiar esta tendencia al ofrecer un acervo de conocimiento especializado y de calidad no sólo a otros científicos sino al público de a pié.

Los repositorios son bibliotecas virtuales en los cuales, a partir de la ley, los científicos deben archivar su producción a los seis meses de que haya sido publicada en cualquier medio. También deben guardar ahí, en un plazo no mayor a los cinco años, los datos de las investigaciones financiadas con fondos públicos.

A pesar de los beneficios que generan, los repositorios enfrentan una serie de obstáculos dentro y fuera de la comunidad académica.

Desafíos de los Repositorios Digitales

En primer lugar, la política de evaluación del desempeño científico en todo el mundo promueve la publicación en revistas internacionales de alto prestigio que normalmente son de acceso restringido. En la práctica esto ha favorecido a un puñado de editoriales que domina el mercado de publicaciones de ciencia y tecnología. La rentabilidad en este mercado es altísima: 40% para las revistas y un 16% para los libros. Claramente las editoriales presionan por no perder estos privilegios y en cambio buscan lucrar con el acceso abierto.

Además, esta tradición de evaluación está instalada en la cultura de producción de conocimiento científico. Los investigadores construyen conocimiento con el horizonte de llegar a publicar en las revistas de mayor prestigio de ese mercado. Importa más de qué revista se trata, que los posibles destinatarios de ese conocimiento. Modificar esta práctica requiere de un cambio cultural por parte de los científicos, que a su vez debe ser incentivado por nuevas formas de evaluación.

Adicionalmente, los repositorios son la punta de lanza de una nueva forma de hacer ciencia, denominada ciencia abierta, que se basa en la colaboración entre científicos y otros actores sociales. Este modelo de apertura de la ciencia se encuentra en tensión con las políticas de comercialización que dominan la agenda de Ciencia y Tecnología desde fines de los ‘80. Los repositorios digitales necesariamente modifican la tarea de las oficinas de vinculación tecnológica. Estas oficinas se encargan de buscarle un uso productivo al conocimiento científico y tecnológico desarrollado en instituciones públicas. Cuando la investigación involucra empresas privadas, éstas suelen requerir derechos de exclusividad y/o confidencialidad sobre el conocimiento generado. Si bien la ley contempla excepciones para casos sujetos a cláusulas de confidencialidad, lo cierto es que una política que automatice y reglamente el libre acceso dificulta la labor de las oficinas de vinculación tecnológica. Una preocupación asociada que manifiesta este sector es hasta qué punto el entramado productivo local tiene las capacidades tecnológicas para aprovechar el conocimiento en libre acceso o si, en cambio, no serán empresas del extranjero, quienes más rápido puedan desarrollar productos con el conocimiento generado localmente.

Beneficios de los Repositorios Digitales

Existen otras iniciativas similares a la ley argentina en Europa y en América Latina (En Perú por ejemplo, se acaba de aprobar una ley similar; en Brasil se está discutiendo la posibilidad en el congreso); ya son varios los países que reconocen que los repositorios abiertos generan importantes beneficios.

Desde el punto de vista de la producción científica, al poner en libre disponibilidad resultados e insumos de los procesos de investigación, se evita la duplicación de esfuerzos y se multiplica el material disponible para el análisis. Toda esta información sirve, además, para que las instituciones científicas puedan construir sus propios indicadores para evaluar su desempeño.

Por otro lado, para la sociedad en general, los repositorios acercan la producción científica a la vida cotidiana de las personas. Cualquiera con acceso a internet puede consultar, por ejemplo, acerca de avances en el tratamiento de ciertas enfermedades, o tomar conocimiento sobre los usos de tecnologías que modifican su estilo de vida. Este acercamiento podría eventualmente facilitar la construcción de nuevas preguntas, direccionando mejor la investigación hacia las demandas de las comunidades.

La Ley Nacional de Creación de Repositorios Digitales Institucionales de Acceso Abierto en Argentina, y leyes similares en la región, representan una oportunidad en la comunidad científica para adoptar los beneficios de la Ciencia Abierta. De seguro habrá tensión y resistencia, pero tarde o temprano, las ventajas de compartir y la facilidad de hacerlo utilizando herramientas de la web terminarán por imponer políticas de mayor apertura.